Regreso a clases después de pandemia

Estamos en época regreso a clases, en esta ocasión con un mayor nivel de presencialidad que en cualquier otro punto de lo que va de pandemia. Las universidades, los colegios, las guarderías, entre otros establecimientos, ya comenzaron a ejecutar sus planes para los retos que implican el retorno seguro a clases.
En Colombia, todavía tenemos medidas vigentes como el distanciamiento físico, el uso del tapabocas, y la presentación del carné de vacunación contra la COVID-19. En ese sentido, no tenemos la libertad para desarrollar las actividades que se hacían antes de la pandemia, pero si más que cuando no había vacunas o mayor conocimiento sobre el virus. Por eso, es importante este momento para aprovechar el máximo el proceso de formación educativa teniendo en consideración lo bueno y lo malo que nos ha dejado toda esta coyuntura.
Para ponernos en contexto, las cifras de la Secretaría de Educación Distrital mostraron que, para agosto de 2021, había en la ciudad alrededor de 237.766 estudiantes matriculados, de los cuales el 22%, es decir, 51.410 estaban instituciones educativas privadas y, el restante 78%, en instituciones oficiales o públicas.
Es importante hacer esta distinción porque existen brechas importantes en la calidad educativa entre unos y otros estudiantes. Las pruebas saber 11 en 2020 mostraron que ninguna institución educativa oficial quedó en categoría A+. en cambio, el 37% de las instituciones privadas sí.
La ciudad aún tiene retos importantes en materia de acceso al internet: de acuerdo con el Ministerio de las TIC, la penetración de internet en Cartagena es de apenas el 16%.
Este dato es importante porque durante la pandemia, la encuesta Virtual #MiVozMiCiudad preguntó por la satisfacción con la educación recibida por los estudiantes en los hogares de los encuestados, y alrededor de la mitad estaba insatisfecha. En febrero de 2021, el 50% de los encuestados insatisfechos con la educación, dijeron que la razón era que la educación durante la virtualidad no había sido de calidad y las siguientes razones tenían que ver con la falta de un equipo tecnológico o de conexión a internet.
Sin dudas, son muchos lo retos que ha dejado la pandemia en sector educativo. La calidad se ha visto afectada por disparidad en las condiciones de cada estudiante, pero, esta puede ser una oportunidad para que la administración y otros actores importantes pongan en marcha estrategias que mejoren el aprendizaje y se sigan brindando a los estudiantes las herramientas necesarias para su formación.
Ruta estratégica para dónde vamos

Cartagena Cómo Vamos se ha dedicado desde el año 15 a monitorear los cambios en la calidad de vida en la ciudad, haciendo análisis de indicadores tanto objetivos como de percepción. Debido a la crisis institucional que ha atravesado la ciudad, el programa ha optado no solo por medir, sino también realizar propuestas que contribuyan a mejorar la calidad de vida de los cartageneros.
A partir de lo anterior, se ha elaborado la “Ruta estratégica para dónde vamos”, cuyo objetivo es identificar y priorizar intervenciones para mejorar la calidad de vida y reducir desigualdades en Cartagena durante las próximas tres administraciones públicas del Distrito, a partir del análisis de problemáticas e indicadores, proponiendo acciones concretas con metas anualizadas e identificando sus costes y posibles fuentes de financiación.
La ruta estratégica “Para dónde vamos” se caracteriza por ser accionable y este documento se diseñó para ser utilizado como herramienta a la hora de planificar el territorio en los 5 temas claves.
Este documento es una respuesta desde la ciudadanía, el sector privado y la academia, a la crisis política de la ciudad. En la ruta se han priorizado cinco temas claves: salud, educación, generación de ingresos y oportunidades, vivienda en alto riesgo no mitigable y saneamiento básico. Estos se han identificado como las prioridades ciudadanas de acuerdo a la Encuesta de Percepción Ciudadana y donde la ciudad presenta indicadores con rezagos históricos significativos.
Esta ruta estratégica es un esfuerzo por proponer metas alcanzables pero exigentes, que respondan a las necesidades más apremiantes de Cartagena.
Todos los indicadores planteados son accionables, y la mejora de estos generarán una reacción en cadena que apuntan a un mayor progreso social, puesto que son los mínimos de calidad de vida.
En educación se recomienda implementar el Plan Maestro de Educación: Cartagena 2019-2033, y de este se focalizan dos indicadores: aumentar la tasa de cobertura neta sin extraedad y aumentar el porcentaje de instituciones educativas oficiales en niveles A+, A y B.
En salud se priorizan tres indicadores: disminuir la tasa de mortalidad materna, la tasa de mortalidad infantil, y mejorar la infraestructura en salud.
En generación de ingresos y oportunidades se seleccionó la tasa de informalidad como indicador clave, y se plantean algunas estrategias encaminadas a fortalecer y formalizar el mercado laboral.
En el apartado de vivienda en riesgo no mitigable se hacen tres recomendaciones claves: elaborar un estudio de amenaza, vulnerabilidad y riesgo; realizar un censo de zonas vulnerables y reubicar en sitio 3.641 viviendas.
Por último, en saneamiento básico se focalizaron dos indicadores: aumentar la tasa de cobertura del servicio de acueducto y la tasa de cobertura del servicio de alcantarillado.



