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Cuando rueda el balón: lo que revelan los datos sobre actividad física y bienestar en Cartagena

En Cartagena, el 54% de los ciudadanos está satisfecho con las actividades recreativas y deportivas de la ciudad. Sin embargo, el 36% no realiza actividad física de manera regular. Mientras el fútbol concentra la mayor participación en la oferta institucional, los datos también muestran oportunidades para ampliar la participación de distintos grupos poblacionales.

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Fotografía: Cortesía

Cada cuatro años, el Mundial de Fútbol logra algo que pocas iniciativas consiguen: reunir a millones de personas alrededor de una misma conversación. Durante varias semanas, el balón ocupa titulares, reuniones familiares, espacios públicos y redes sociales. Más allá de la emoción que genera el torneo, este momento también ofrece una oportunidad para observar cómo se vive la actividad física en Cartagena y qué muestran los datos sobre su relación con el bienestar de los ciudadanos.

Los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 de Cartagena Cómo Vamos muestran que el 54% de los habitantes está satisfecho con las actividades recreativas y deportivas que ofrece la ciudad. Al analizar los resultados por sexo, la satisfacción alcanza el 58% entre los hombres y baja al 51% entre las mujeres.

Entre las actividades realizadas al menos una vez por semana, caminar ocupa el primer lugar con el 31% de los cartageneros que lo hace, seguida por la asistencia al gimnasio con el 15%. Por otra parte, el 36% de los ciudadanos afirma no realizar ninguna actividad física de manera regular, es decir, cerca de dos de cada cinco personas.

Las preferencias cambian según la edad y el sexo. Entre los jóvenes de 18 a 25 años predominan el gimnasio y los deportes de equipo, mientras que entre las personas mayores de 55 años la caminata es la actividad más frecuente, con niveles de participación que oscilan entre el 43% y el 54%. También se observan diferencias en la práctica de deportes de equipo: participan en ellos el 27% de los hombres y solo el 1% de las mujeres.

Los espacios para la recreación y la práctica física son otro componente relevante de esta conversación. El 58% de los ciudadanos manifiesta satisfacción con los escenarios deportivos de la ciudad, aunque los niveles son menores entre los jóvenes y los estratos medios.

De acuerdo con información del IDER para 2025, Cartagena cuenta con 410 escenarios deportivos. De ellos, el 48% se encuentra en buen estado, mientras que el 26% presenta condiciones regulares y otro 26% se encuentra en mal estado.

El fútbol continúa siendo la disciplina con mayor participación dentro de la oferta institucional. En las escuelas deportivas del IDER concentra el 37% de los beneficiarios. Asimismo, dentro de las actividades registradas durante 2025 representa el 24% de la participación total, seguido por el atletismo con el 16% y el ciclismo con el 13%.

El Mundial volverá a dejar imágenes memorables dentro de la cancha. En Cartagena, las cifras evidencian la importancia de seguir promoviendo espacios y oportunidades para la práctica de actividad física, así como de fortalecer aquellos escenarios que facilitan el encuentro, la recreación y el bienestar de los ciudadanos.

¿Qué dicen los datos sobre el orgullo por Cartagena?

El 55% de los cartageneros se siente orgulloso o muy orgulloso de la ciudad. Los resultados muestran diferencias entre grupos poblacionales y plantean preguntas sobre los factores que fortalecen el sentido de pertenencia.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

El primero de junio Cartagena conmemoró 493 años de historia. Además de recordar el pasado, la fecha ofrece una oportunidad para observar cómo perciben los ciudadanos a Cartagena y cuál es su nivel de identificación con ella.

Uno de los indicadores que permite aproximarse a esta realidad es el orgullo por la ciudad. Más allá de una percepción individual, este sentimiento suele estar relacionado con aspectos como el sentido de pertenencia, la participación ciudadana y el cuidado de los espacios compartidos, por lo que constituye un elemento relevante para comprender la relación entre las personas y su entorno.

Los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 de Cartagena Cómo Vamos muestran que el 55% de los cartageneros se siente orgulloso o muy orgulloso de la ciudad. Aunque la cifra representa una recuperación frente al 39% registrado en 2022, aún se encuentra por debajo del nivel más alto observado en la serie histórica, alcanzado en 2009 con un 77%.

La evolución del indicador evidencia cambios en la percepción ciudadana a lo largo de los años, reflejando transformaciones en las experiencias, expectativas y valoraciones asociadas a la calidad de vida en La Heroica.

Al analizar los resultados por sexo, el 60% de los hombres manifiesta sentirse orgulloso de la ciudad, mientras que entre las mujeres el porcentaje alcanza el 52%.

Por localidades, la Histórica y del Caribe Norte registra el nivel más alto, con un 65%. Por su parte, las localidades de la Virgen y Turística e Industrial de la Bahía presentan porcentajes similares, cercanos al 52%.

La edad también muestra diferencias. Los mayores niveles de orgullo se encuentran entre las personas de 46 años o más, con porcentajes que oscilan entre el 61% y el 65%. En contraste, el grupo de 18 a 25 años registra el porcentaje más bajo, con un 51%.

En cuanto al nivel socioeconómico, los estratos medios presentan el nivel más bajo del indicador, con un 48%. Entre los estratos 1 y 2 el porcentaje alcanza el 57%, mientras que en los estratos 5 y 6 se ubica en 55%.

Los resultados plantean interrogantes sobre los factores que influyen en la construcción del sentido de pertenencia. Aspectos como las oportunidades, la confianza, las experiencias cotidianas, la convivencia y la valoración de los espacios compartidos pueden incidir en la manera en que las personas perciben el lugar donde viven.

El orgullo por una ciudad puede relacionarse con el reconocimiento de su historia, su patrimonio y sus símbolos, pero también con las condiciones y experiencias que forman parte de la vida diaria de quienes la habitan.

Comprender estas percepciones aporta elementos para el análisis de la calidad de vida y permite conocer cómo distintos grupos de población se relacionan con Cartagena, así como identificar aspectos que pueden fortalecer el sentido de pertenencia hacia la ciudad.

Cartagena registró uno de los mayores avances del país en reducción de la pobreza monetaria durante el 2025

Cerca de 59 mil cartageneros salieron de la pobreza monetaria en un año. Los resultados de 2025 muestran una reducción significativa en el indicador y reabren la conversación sobre las oportunidades y desafíos para seguir mejorando a la calidad de vida en la ciudad.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

Los más recientes resultados publicados por del DANE muestran una reducción de pobreza monetaria y la pobreza extrema en Cartagena durante el 2025. Las cifras reflejan cambios en las condiciones de ingreso de los hogares y aportan elementos para analizar los desafíos económicos y sociales de la ciudad.

La pobreza monetaria pasó de 41,1% en 2024 a 34,6% en 2025, una disminución de 6,5 puntos porcentuales. Esto significa que cerca de 59 mil personas dejaron de estar en esta condición durante el último año. Por su parte, la pobreza extrema se redujo de 13,2% a 9,3%, lo que equivale a aproximadamente 36 mil personas menos en esta situación.

Los resultados ubican a Cartagena entre las ciudades que más redujeron estos indicadores, sin embargo, al comparar con las cinco principales capitales del país, La Heroica continúa registrando la mayor incidencia de pobreza monetaria con un 34,6%, seguida de Barranquilla que reportó 23,4%; Cali, con 19,7%, Bogotá, con 17,8% y Medellín, con 16,7%.

De acuerdo con el DANE, este comportamiento estuvo asociado principalmente al aumento de los ingresos en los hogares. Entre los factores identificados se encuentran mayores ingresos laborales, especialmente entre trabajadores independientes, así como un incremento en las transferencias entre hogares. Como resultado el ingreso promedio por persona en Cartagena alcanzo $1.107.000 pesos mensuales.

Junto con la disminución de la pobreza, las cifras muestran cambios en la distribución de los ingresos. El coeficiente de Gini, indicador utilizado para medir los niveles de desigualdad, pasó de 0,525 en 2024 a 0,486 en 2025.

Esta variación representó la mayor reducción registrada entre las 23 ciudades principales incluidas en la medición del DANE. Aunque el indicador no elimina las diferencias económicas existentes, sí refleja una menor concentración de los ingresos frente al año anterior.

Los resultados de 2025 dejan varios elementos para la discusión pública. Por un lado, muestran avances en materia de bienestar económico para una parte importante de la población. Por otro, recuerdan la necesidad de fortalecer las condiciones que permitan sostener estas mejoras en el tiempo, ampliar las oportunidades de generación de ingresos y acelerar la reducción de las brechas que aún persisten frente a otras ciudades del país.

Más allá de los porcentajes, el comportamiento de estos indicadores permite seguir de cerca cómo evolucionan las condiciones de vida de los cartageneros y cuáles son los retos que marcarán la agenda de desarrollo de la ciudad en los próximos años.

Cartagena y la convivencia: la ciudad también la construyen los ciudadanos

Los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 de Cartagena Cómo Vamos evidencian que varios de los principales desafíos para la convivencia están relacionados con prácticas cotidianas y comportamientos ciudadanos.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

Cuando se habla de calidad de vida en una ciudad, la atención suele centrarse en temas como educación, salud, pobreza, entre otros, sin embargo, la cultura ciudadana es un factor clave, porque marca la experiencia cotidiana de vivir en un territorio.

Los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 de Cartagena Cómo Vamos muestran que, en Cartagena, los habitantes reconocen problemáticas relacionadas con el comportamiento ciudadano.

De acuerdo con la encuesta, el cumplimiento a las normas de tránsito es lo que más le cuesta a los cartageneros, con el 65% que califica como malo o muy malo el comportamiento ciudadano, seguido muy de cerca del cuidado del espacio público, con el 61%, y el respeto por las normas ambientales con el 60%.  Es decir, la voz de la ciudadanía muestra que muchos de los retos que afectan la convivencia están relacionados con prácticas presentes en la vida cotidiana.

La convivencia como una responsabilidad compartida

Al analizar los resultados por grupos poblacionales, se observan diferencias importantes frente a algunos temas de convivencia. Los jóvenes perciben en mayor medida el mal comportamiento en el cumplimiento de las normas de tránsito, con el 74,2% de las personas entre los 26 y 35 años que lo califica como malo.

Además, se marca la diferencia por sexo respecto al respeto a la mujer, donde el 61% de las mujeres evalúa como malo el comportamiento ciudadano, mientras en los hombres es del 40%. Por localidades, la Industrial y de la Bahía presenta la percepción más negativa sobre cumplimiento a las normas de tránsito, con un 70%.

La encuesta también evidencia una percepción limitada sobre la posibilidad de sanción frente a algunas conductas cotidianas. El 47% de los ciudadanos considera poco o nada probable que existan sanciones para quienes arrojan basura en la vía pública, mientras que el 44% piensa lo mismo frente a infracciones relacionadas con música a alto volumen.

Estos resultados muestran que la convivencia no depende únicamente de normas o controles institucionales. También está relacionada con los hábitos ciudadanos, el respeto por los demás y la manera en que las personas se relacionan con los espacios compartidos.

Las cifras oficiales permiten complementar este panorama. Según registros de la Policía Nacional, durante 2025 se reportaron en Cartagena 32.943 comportamientos contrarios a la convivencia. El 44% corresponde a conductas que ponen en riesgo la vida y la integridad de las personas, mientras que el 34% está relacionado con afectaciones al espacio público.

Los jóvenes entre 19 y 29 años concentran cerca del 48% de los comportamientos contrarios a la convivencia registrados en Cartagena. Esto significa que casi 1 de cada 2 casos reportados en a la ciudad involucra a adultos jóvenes.

Al comparar a Cartagena con otras capitales principales, la ciudad registra una tasa menor de comportamientos contrarios a la convivencia. Sin embargo, estas cifras deben analizarse considerando que pueden existir diferencias entre ciudades en los niveles de control, seguimiento y capacidad de registro de este tipo de casos. Más allá de la comparación, los datos continúan mostrando retos importantes en materia de convivencia y cultura ciudadana.

Los resultados muestran que la cultura ciudadana sigue siendo un desafío para la calidad de vida en Cartagena. La convivencia, el respeto por las normas y el cuidado de lo público continúan siendo temas que requieren acciones institucionales, procesos pedagógicos y también reflexión profunda sobre el papel de cada ciudadano en la construcción una ciudad mejor para todos.

Uno de cada dos colombianos cree que su ciudad va por buen camino: La EPC Comparada 2025 revela una creciente brecha generacional en satisfacción y sentido de pertenencia.

20.445 encuestas en 32 ciudades revelan cómo viven, sienten y evalúan su calidad de vida más de 16 millones de colombianos.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

La Red Cómo Vamos presenta los resultados nacionales de la Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) Comparada 2025, el ejercicio de medición ciudadana más amplio y riguroso del país. Con 20.445 encuestas aplicadas entre octubre de 2025 y marzo de 2026, mediante entrevistas personales cara a cara en hogares de 32 ciudades y municipios, la EPC representa a aproximadamente 16,2 millones de personas —cerca del 40% de la población urbana del país—, con un margen de error por ciudad de entre 2,5% y 5% para un nivel de confianza del 95%. Este estudio, financiado íntegramente por los 19 programas Cómo Vamos con recursos propios y ejecutado por firmas encuestadoras independientes, mide la satisfacción y la opinión de la ciudadanía frente a los aspectos más determinantes de la calidad de vida: salud, educación, empleo, pobreza, seguridad y percepción general de sus ciudades.

“Los siguientes resultados de percepción envían un mensaje claro a quienes hoy aspiran a la Presidencia de la República: el país no puede seguir pensándose únicamente desde lo nacional; es indispensable comprender las realidades y necesidades que emergen desde lo local. De igual forma, deben marcar la hoja de ruta de las próximas contiendas electorales territoriales, impulsando decisiones sustentadas en evidencia y propuestas que respondan a las necesidades y percepciones de la ciudadanía.” Manifestó Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos.

«Uno de cada dos colombianos cree que su ciudad va por buen camino, pero la brecha generacional es alarmante»

El 50% de la ciudadanía considera que las cosas en su ciudad van en la dirección correcta, y dos de cada tres se sienten orgullosas y satisfechas de vivir en ella. Ciudades como Manizales, Barranquilla y Yumbo destacan por combinar altos niveles de optimismo con elevada satisfacción y orgullo, constituyéndose en referentes de bienestar urbano para el país. Sin embargo, los datos revelan una paradoja generacional: las juventudes (18–25 años) son el grupo más optimista frente al futuro, pero quienes menor orgullo y satisfacción reportan con su ciudad en el presente. En contraste, las personas mayores de 55 años, menos optimistas frente al futuro, son quienes más satisfechas se declaran con su ciudad como lugar para vivir. Un dato que llama la atención: en Cúcuta, Buenaventura y Cartagena —dos de ellas, principales puertos del país— la ciudadanía se encuentra entre las menos satisfechas de vivir en sus propias ciudades.

Esta brecha generacional es una señal de alerta para las administraciones locales: las expectativas de las juventudes sobre el futuro y su valoración del presente no evolucionan al mismo ritmo que las del resto de la población. Las ciudades que aspiren a retener talento joven y construir ciudadanía activa deben diseñar políticas públicas que respondan no solo a los indicadores objetivos de calidad de vida, sino a la experiencia cotidiana y al sentido de pertenencia de las juventudes.

«Solo uno de cada dos colombianos está satisfecho con los servicios de salud que recibió»

La salud es el tema número uno en la agenda ciudadana. La EPC 2025 revela que apenas el 50% de quienes usaron servicios de salud en el último año quedaron satisfechos con la atención recibida. Las brechas son pronunciadas: los hogares de estratos altos acceden con mayor frecuencia a servicios privados o complementarios que mejoran su experiencia, mientras los de estratos bajos enfrentan las mayores dificultades. Por grupos etarios, a medida que aumenta la edad crece el uso de los servicios de salud, pero disminuye la satisfacción, algo que puede asociarse a la mayor demanda de atención especializada entre las personas mayores.

Los mayores niveles de satisfacción con los servicios de salud se concentran en el oriente del país: Valledupar y el área metropolitana de Bucaramanga (Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta) encabezan el ranking nacional, junto con Barranquilla y Santa Marta en la región Caribe. En contraste, Armenia, Ibagué y Bogotá registran los niveles más bajos de satisfacción.

Los resultados también revelan una alerta importante en materia de salud mental. Medellín y Manizales —ciudades que reportan altos niveles de optimismo y satisfacción general con la vida— presentan proporciones de buena salud mental inferiores al promedio nacional. Este contraste evidencia que el bienestar emocional no siempre coincide con la percepción positiva sobre la calidad de vida y que responde a dinámicas y factores distintos.

El hallazgo plantea un desafío para las administraciones locales: priorizar la salud mental como un componente central de la salud pública y del bienestar urbano, especialmente en aquellas ciudades donde la brecha entre bienestar subjetivo y malestar psíquico resulta más evidente.

«La mitad de los hogares colombianos no intentó acceder al sistema educativo el año pasado; entre quienes lo intentaron, 1 de cada 5 enfrentó barreras»

La EPC 2025 evidencia serias barreras de acceso al sistema educativo: la mitad de los hogares encuestados no intentó acceder a servicios educativos durante el último año. De quienes sí lo hicieron, el 38% —equivalente al 19% del total de la ciudadanía— encontró obstáculos, siendo los más comunes la falta de recursos para matrícula o sostenimiento y la ausencia de oferta educativa cercana al hogar. Garantizar el acceso a la educación sigue siendo una deuda pendiente con los territorios: reducir estas barreras es condición indispensable para cerrar brechas de oportunidad.

Frente a la calidad percibida, el desempeño docente es el aspecto que genera mayor satisfacción entre la ciudadanía, con niveles similares entre estratos socioeconómicos. En el Caribe, Valledupar y Barranquilla lideran de forma consistente la satisfacción con el desempeño de sus profesores. En contraste, el Plan de Alimentación Escolar (PAE) y la infraestructura física generan las mayores brechas por nivel socioeconómico: un dato disruptivo es que Zona Bananera y Cartagena —ciudades de la misma región Caribe que en general muestra buenos resultados— se ubican entre las de menor satisfacción en PAE e infraestructura, evidenciando contrastes significativos incluso dentro de una misma región. Mejorar la infraestructura escolar y la cobertura del PAE no es solo una inversión educativa: es una medida de equidad que impacta directamente en la permanencia y el aprendizaje.

«Dos de cada cinco colombianos considera que es difícil encontrar trabajo; las mujeres y los jóvenes son los más afectados»

El 40% de la ciudadanía percibe que encontrar empleo es difícil. Los datos revelan que la informalidad sigue siendo una salida frecuente: se considera ligeramente más fácil emprender una actividad independiente que emplearse formalmente, en un contexto donde las barreras más reportadas para conseguir trabajo son la falta de experiencia, la insuficiente preparación académica y la ausencia de redes de contacto. Un dato que sorprende: Zona Bananera registra el mayor optimismo laboral del país, con 2 de cada 3 personas considerando fácil encontrar empleo, mientras que en Cali, Armenia, Cúcuta, Yumbo e Ibagué menos de 1 de cada 8 comparte esa percepción. En el occidente y el eje cafetero, las ciudades presentan simultáneamente las menores percepciones de facilidad tanto para emplearse como para emprender.

Mujeres, juventudes y personas de estratos bajos enfrentan las mayores dificultades: en estos grupos, una de cada dos personas manifiesta haber tenido barreras para conseguir trabajo. Solo el 34% de la ciudadanía reporta que la situación económica de su hogar mejoró durante el último año, con brechas significativas entre estratos altos (42%) y el resto de la población. Reducir las brechas de acceso al mercado laboral para mujeres y juventudes requiere políticas activas de empleabilidad: formación por competencias, reconocimiento de experiencia no certificada y redes de oportunidad.

«Uno de cada cinco colombianos se percibe como pobre, pero un tercio de ellos vive en estratos medios y altos»

El 19% de la ciudadanía se autopercibe como pobre. Un hallazgo relevante de la EPC 2025 es que el 33% de quienes se consideran en situación de pobreza pertenece a estratos medios y altos, lo que sugiere limitaciones de la estratificación para reflejar la realidad económica de algunos hogares y la posible presencia de fenómenos de pobreza oculta o vulnerabilidad no visible. Territorialmente, cuatro de las ocho ciudades con mayor autopercepción de pobreza pertenecen a la región Caribe, encabezadas por Cartagena y Barranquilla. Un dato disruptivo: Ibagué, Tuluá y Yumbo registran las cifras más bajas de autopercepción de pobreza del país y, sin embargo, se encuentran entre las ciudades con menor optimismo económico y mayor percepción de dificultad para emplearse o emprender, revelando una desconexión entre identidad económica y confianza en el futuro que merece atención de sus administraciones.

La inseguridad alimentaria refuerza este panorama: el 15% de los hogares reporta que algún integrante no pudo comer las tres comidas diarias en el último mes, y de estos, la mitad no se autopercibe como pobre, evidenciando una desconexión entre la percepción subjetiva y la vulnerabilidad real. El área metropolitana de Bucaramanga (Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta) registra los indicadores más bajos de inseguridad alimentaria del país, mostrando que una gestión territorial articulada puede marcar la diferencia. Los gobiernos locales deben fortalecer los sistemas de protección social para llegar a los hogares en situación de vulnerabilidad oculta que hoy quedan fuera de los sistemas de detección.

«Uno de cada dos colombianos se siente inseguro en su ciudad; las mujeres jóvenes son las más afectadas»

La inseguridad sigue siendo una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía colombiana. El 50% de la población se siente insegura en su ciudad, cifra que desciende al 33% cuando se pregunta por el barrio. Las mujeres, especialmente las juventudes femeninas, reportan los niveles más altos de inseguridad, con la brecha más significativa respecto a sus pares hombres en ese rango de edad. En el extremo opuesto, ciudades intermedias como Yopal, y los municipios del área metropolitana de Bucaramanga presentan los mayores niveles de seguridad percibida, tanto en la ciudad como en el barrio.

Los atracos callejeros y la drogadicción son los problemas de seguridad más reportados en los barrios de todas las regiones del país, seguidos por pandillas y tráfico de drogas. Cúcuta, Cartagena, Bogotá y Cali registran la menor proporción de ciudadanía que se siente segura en sus ciudades. Las ciudades con mayor percepción de inseguridad en la ciudad tienden también a reportar mayor inseguridad en el barrio, lo que sugiere que la sensación de riesgo es transversal y no se limita a los espacios públicos. Reducir la inseguridad requiere estrategias integrales que combinen presencia institucional, prevención del delito y atención a las causas estructurales de la violencia urbana.

 
Sobre la EPC comparada 2025: consolida los resultados de las EPC implementadas y financiadas con recursos propios por cada uno de los 19 Programas de más de 200 socios locales del sector empresarial, la academia, la sociedad civil y los medios de comunicación. Las EPC son implementadas por firmas encuestadoras independientes mediante entrevistas personales cara a cara. Su propósito no es establecer rankings ni clasificaciones jerárquicas entre ciudades, sino revelar patrones de satisfacción y preocupaciones que permitan contrastar experiencias y profundizar en temáticas comunes. Este ejercicio comparado se concibe desde una lógica de delinking (identificación de vinculaciones) y no de ranking (clasificación jerárquica): si bien los datos permiten contrastar percepciones, cada territorio presenta particularidades que hacen única su experiencia urbana. La comparación busca vincular las ciudades para comprender mejor sus dinámicas y aprendizajes.
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Encuesta de Percepción Ciudadana comparada 2025

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Más microempresas y nuevas dinámicas marcan el tejido empresarial de Cartagena

En 2025 aumentó el número de empresas activas en la ciudad. Los registros de la Cámara de Comercio de Cartagena muestran variaciones por tamaño y por sector económico.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

El comportamiento del tejido empresarial está relacionado con la actividad económica de la ciudad. El seguimiento a la creación, permanencia y cierre de empresas permite identificar tendencias y aporta insumos para la toma de decisiones en materia de regulación, trámites y desarrollo productivo.

En 2025, Cartagena registró 34.531 empresas activas, frente a 32.702 en 2024. Esto representa un aumento de 1.829, equivalente a una variación del 5,6%.

Microempresas lideran la expansión del tejido empresarial

En la ciudad, la estructura empresarial mantiene una alta concentración en microempresas. Cerca de nueve de cada diez pertenecen a este segmento, que supera las 30 mil unidades y registró un aumento de 6,2% frente a 2024.

Las pequeñas y medianas alcanzaron 3.403 unidades, mientras que las grandes bajaron a 162. Este comportamiento muestra que la expansión del tejido productivo se explica principalmente por el crecimiento de las unidades de menor tamaño.

El tejido empresarial de Cartagena se concentra en cinco sectores principales: el comercio al por mayor y al por menor reúne la mayor participación, con 10.878 empresas, lo que equivale al 32% del total en 2025. Le siguen alojamiento y servicios de comida, con el 13%, así como actividades profesionales, servicios administrativos y la industria manufacturera, cada una aportando el 8% del total de empresas en la ciudad.  

La creación de nuevas empresas en 2025 estuvo liderada por el sector de suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, con un 26% frente a 2024, seguido de educación, con 13,9% y salud humana, que aumentó en un 11,8%. En contraste, la agricultura y las actividades financieras y de seguros presentaron disminuciones.

En 2025, Cartagena registró una densidad empresarial de 34 empresas por cada mil habitantes, igualando el promedio nacional reportado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Los datos muestran un aumento en el número de unidades productivas, con una estructura concentrada en microempresas. En este contexto, la prioridad se centra en fortalecer la capacidad del tejido productivo para sostenerse en el tiempo, generar empleo y avanzar hacia una mayor diversificación en la ciudad.

Nota técnica: Las cifras presentadas corresponden a información del Registro Mercantil con corte al 31 de diciembre de 2025, consultada el 2 de enero de 2026. Dado que este sistema se actualiza en tiempo real, los datos pueden presentar variaciones posteriores según la fecha de consulta.

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