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Cartagena y la convivencia: la ciudad también la construyen los ciudadanos

Los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 de Cartagena Cómo Vamos evidencian que varios de los principales desafíos para la convivencia están relacionados con prácticas cotidianas y comportamientos ciudadanos.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

Cuando se habla de calidad de vida en una ciudad, la atención suele centrarse en temas como educación, salud, pobreza, entre otros, sin embargo, la cultura ciudadana es un factor clave, porque marca la experiencia cotidiana de vivir en un territorio.

Los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 de Cartagena Cómo Vamos muestran que, en Cartagena, los habitantes reconocen problemáticas relacionadas con el comportamiento ciudadano.

De acuerdo con la encuesta, el cumplimiento a las normas de tránsito es lo que más le cuesta a los cartageneros, con el 65% que califica como malo o muy malo el comportamiento ciudadano, seguido muy de cerca del cuidado del espacio público, con el 61%, y el respeto por las normas ambientales con el 60%.  Es decir, la voz de la ciudadanía muestra que muchos de los retos que afectan la convivencia están relacionados con prácticas presentes en la vida cotidiana.

La convivencia como una responsabilidad compartida

Al analizar los resultados por grupos poblacionales, se observan diferencias importantes frente a algunos temas de convivencia. Los jóvenes perciben en mayor medida el mal comportamiento en el cumplimiento de las normas de tránsito, con el 74,2% de las personas entre los 26 y 35 años que lo califica como malo.

Además, se marca la diferencia por sexo respecto al respeto a la mujer, donde el 61% de las mujeres evalúa como malo el comportamiento ciudadano, mientras en los hombres es del 40%. Por localidades, la Industrial y de la Bahía presenta la percepción más negativa sobre cumplimiento a las normas de tránsito, con un 70%.

La encuesta también evidencia una percepción limitada sobre la posibilidad de sanción frente a algunas conductas cotidianas. El 47% de los ciudadanos considera poco o nada probable que existan sanciones para quienes arrojan basura en la vía pública, mientras que el 44% piensa lo mismo frente a infracciones relacionadas con música a alto volumen.

Estos resultados muestran que la convivencia no depende únicamente de normas o controles institucionales. También está relacionada con los hábitos ciudadanos, el respeto por los demás y la manera en que las personas se relacionan con los espacios compartidos.

Las cifras oficiales permiten complementar este panorama. Según registros de la Policía Nacional, durante 2025 se reportaron en Cartagena 32.943 comportamientos contrarios a la convivencia. El 44% corresponde a conductas que ponen en riesgo la vida y la integridad de las personas, mientras que el 34% está relacionado con afectaciones al espacio público.

Los jóvenes entre 19 y 29 años concentran cerca del 48% de los comportamientos contrarios a la convivencia registrados en Cartagena. Esto significa que casi 1 de cada 2 casos reportados en a la ciudad involucra a adultos jóvenes.

Al comparar a Cartagena con otras capitales principales, la ciudad registra una tasa menor de comportamientos contrarios a la convivencia. Sin embargo, estas cifras deben analizarse considerando que pueden existir diferencias entre ciudades en los niveles de control, seguimiento y capacidad de registro de este tipo de casos. Más allá de la comparación, los datos continúan mostrando retos importantes en materia de convivencia y cultura ciudadana.

Los resultados muestran que la cultura ciudadana sigue siendo un desafío para la calidad de vida en Cartagena. La convivencia, el respeto por las normas y el cuidado de lo público continúan siendo temas que requieren acciones institucionales, procesos pedagógicos y también reflexión profunda sobre el papel de cada ciudadano en la construcción una ciudad mejor para todos.

Uno de cada dos colombianos cree que su ciudad va por buen camino: La EPC Comparada 2025 revela una creciente brecha generacional en satisfacción y sentido de pertenencia.

20.445 encuestas en 32 ciudades revelan cómo viven, sienten y evalúan su calidad de vida más de 16 millones de colombianos.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

La Red Cómo Vamos presenta los resultados nacionales de la Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) Comparada 2025, el ejercicio de medición ciudadana más amplio y riguroso del país. Con 20.445 encuestas aplicadas entre octubre de 2025 y marzo de 2026, mediante entrevistas personales cara a cara en hogares de 32 ciudades y municipios, la EPC representa a aproximadamente 16,2 millones de personas —cerca del 40% de la población urbana del país—, con un margen de error por ciudad de entre 2,5% y 5% para un nivel de confianza del 95%. Este estudio, financiado íntegramente por los 19 programas Cómo Vamos con recursos propios y ejecutado por firmas encuestadoras independientes, mide la satisfacción y la opinión de la ciudadanía frente a los aspectos más determinantes de la calidad de vida: salud, educación, empleo, pobreza, seguridad y percepción general de sus ciudades.

“Los siguientes resultados de percepción envían un mensaje claro a quienes hoy aspiran a la Presidencia de la República: el país no puede seguir pensándose únicamente desde lo nacional; es indispensable comprender las realidades y necesidades que emergen desde lo local. De igual forma, deben marcar la hoja de ruta de las próximas contiendas electorales territoriales, impulsando decisiones sustentadas en evidencia y propuestas que respondan a las necesidades y percepciones de la ciudadanía.” Manifestó Felipe Mariño, director de Bogotá Cómo Vamos.

«Uno de cada dos colombianos cree que su ciudad va por buen camino, pero la brecha generacional es alarmante»

El 50% de la ciudadanía considera que las cosas en su ciudad van en la dirección correcta, y dos de cada tres se sienten orgullosas y satisfechas de vivir en ella. Ciudades como Manizales, Barranquilla y Yumbo destacan por combinar altos niveles de optimismo con elevada satisfacción y orgullo, constituyéndose en referentes de bienestar urbano para el país. Sin embargo, los datos revelan una paradoja generacional: las juventudes (18–25 años) son el grupo más optimista frente al futuro, pero quienes menor orgullo y satisfacción reportan con su ciudad en el presente. En contraste, las personas mayores de 55 años, menos optimistas frente al futuro, son quienes más satisfechas se declaran con su ciudad como lugar para vivir. Un dato que llama la atención: en Cúcuta, Buenaventura y Cartagena —dos de ellas, principales puertos del país— la ciudadanía se encuentra entre las menos satisfechas de vivir en sus propias ciudades.

Esta brecha generacional es una señal de alerta para las administraciones locales: las expectativas de las juventudes sobre el futuro y su valoración del presente no evolucionan al mismo ritmo que las del resto de la población. Las ciudades que aspiren a retener talento joven y construir ciudadanía activa deben diseñar políticas públicas que respondan no solo a los indicadores objetivos de calidad de vida, sino a la experiencia cotidiana y al sentido de pertenencia de las juventudes.

«Solo uno de cada dos colombianos está satisfecho con los servicios de salud que recibió»

La salud es el tema número uno en la agenda ciudadana. La EPC 2025 revela que apenas el 50% de quienes usaron servicios de salud en el último año quedaron satisfechos con la atención recibida. Las brechas son pronunciadas: los hogares de estratos altos acceden con mayor frecuencia a servicios privados o complementarios que mejoran su experiencia, mientras los de estratos bajos enfrentan las mayores dificultades. Por grupos etarios, a medida que aumenta la edad crece el uso de los servicios de salud, pero disminuye la satisfacción, algo que puede asociarse a la mayor demanda de atención especializada entre las personas mayores.

Los mayores niveles de satisfacción con los servicios de salud se concentran en el oriente del país: Valledupar y el área metropolitana de Bucaramanga (Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta) encabezan el ranking nacional, junto con Barranquilla y Santa Marta en la región Caribe. En contraste, Armenia, Ibagué y Bogotá registran los niveles más bajos de satisfacción.

Los resultados también revelan una alerta importante en materia de salud mental. Medellín y Manizales —ciudades que reportan altos niveles de optimismo y satisfacción general con la vida— presentan proporciones de buena salud mental inferiores al promedio nacional. Este contraste evidencia que el bienestar emocional no siempre coincide con la percepción positiva sobre la calidad de vida y que responde a dinámicas y factores distintos.

El hallazgo plantea un desafío para las administraciones locales: priorizar la salud mental como un componente central de la salud pública y del bienestar urbano, especialmente en aquellas ciudades donde la brecha entre bienestar subjetivo y malestar psíquico resulta más evidente.

«La mitad de los hogares colombianos no intentó acceder al sistema educativo el año pasado; entre quienes lo intentaron, 1 de cada 5 enfrentó barreras»

La EPC 2025 evidencia serias barreras de acceso al sistema educativo: la mitad de los hogares encuestados no intentó acceder a servicios educativos durante el último año. De quienes sí lo hicieron, el 38% —equivalente al 19% del total de la ciudadanía— encontró obstáculos, siendo los más comunes la falta de recursos para matrícula o sostenimiento y la ausencia de oferta educativa cercana al hogar. Garantizar el acceso a la educación sigue siendo una deuda pendiente con los territorios: reducir estas barreras es condición indispensable para cerrar brechas de oportunidad.

Frente a la calidad percibida, el desempeño docente es el aspecto que genera mayor satisfacción entre la ciudadanía, con niveles similares entre estratos socioeconómicos. En el Caribe, Valledupar y Barranquilla lideran de forma consistente la satisfacción con el desempeño de sus profesores. En contraste, el Plan de Alimentación Escolar (PAE) y la infraestructura física generan las mayores brechas por nivel socioeconómico: un dato disruptivo es que Zona Bananera y Cartagena —ciudades de la misma región Caribe que en general muestra buenos resultados— se ubican entre las de menor satisfacción en PAE e infraestructura, evidenciando contrastes significativos incluso dentro de una misma región. Mejorar la infraestructura escolar y la cobertura del PAE no es solo una inversión educativa: es una medida de equidad que impacta directamente en la permanencia y el aprendizaje.

«Dos de cada cinco colombianos considera que es difícil encontrar trabajo; las mujeres y los jóvenes son los más afectados»

El 40% de la ciudadanía percibe que encontrar empleo es difícil. Los datos revelan que la informalidad sigue siendo una salida frecuente: se considera ligeramente más fácil emprender una actividad independiente que emplearse formalmente, en un contexto donde las barreras más reportadas para conseguir trabajo son la falta de experiencia, la insuficiente preparación académica y la ausencia de redes de contacto. Un dato que sorprende: Zona Bananera registra el mayor optimismo laboral del país, con 2 de cada 3 personas considerando fácil encontrar empleo, mientras que en Cali, Armenia, Cúcuta, Yumbo e Ibagué menos de 1 de cada 8 comparte esa percepción. En el occidente y el eje cafetero, las ciudades presentan simultáneamente las menores percepciones de facilidad tanto para emplearse como para emprender.

Mujeres, juventudes y personas de estratos bajos enfrentan las mayores dificultades: en estos grupos, una de cada dos personas manifiesta haber tenido barreras para conseguir trabajo. Solo el 34% de la ciudadanía reporta que la situación económica de su hogar mejoró durante el último año, con brechas significativas entre estratos altos (42%) y el resto de la población. Reducir las brechas de acceso al mercado laboral para mujeres y juventudes requiere políticas activas de empleabilidad: formación por competencias, reconocimiento de experiencia no certificada y redes de oportunidad.

«Uno de cada cinco colombianos se percibe como pobre, pero un tercio de ellos vive en estratos medios y altos»

El 19% de la ciudadanía se autopercibe como pobre. Un hallazgo relevante de la EPC 2025 es que el 33% de quienes se consideran en situación de pobreza pertenece a estratos medios y altos, lo que sugiere limitaciones de la estratificación para reflejar la realidad económica de algunos hogares y la posible presencia de fenómenos de pobreza oculta o vulnerabilidad no visible. Territorialmente, cuatro de las ocho ciudades con mayor autopercepción de pobreza pertenecen a la región Caribe, encabezadas por Cartagena y Barranquilla. Un dato disruptivo: Ibagué, Tuluá y Yumbo registran las cifras más bajas de autopercepción de pobreza del país y, sin embargo, se encuentran entre las ciudades con menor optimismo económico y mayor percepción de dificultad para emplearse o emprender, revelando una desconexión entre identidad económica y confianza en el futuro que merece atención de sus administraciones.

La inseguridad alimentaria refuerza este panorama: el 15% de los hogares reporta que algún integrante no pudo comer las tres comidas diarias en el último mes, y de estos, la mitad no se autopercibe como pobre, evidenciando una desconexión entre la percepción subjetiva y la vulnerabilidad real. El área metropolitana de Bucaramanga (Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta) registra los indicadores más bajos de inseguridad alimentaria del país, mostrando que una gestión territorial articulada puede marcar la diferencia. Los gobiernos locales deben fortalecer los sistemas de protección social para llegar a los hogares en situación de vulnerabilidad oculta que hoy quedan fuera de los sistemas de detección.

«Uno de cada dos colombianos se siente inseguro en su ciudad; las mujeres jóvenes son las más afectadas»

La inseguridad sigue siendo una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía colombiana. El 50% de la población se siente insegura en su ciudad, cifra que desciende al 33% cuando se pregunta por el barrio. Las mujeres, especialmente las juventudes femeninas, reportan los niveles más altos de inseguridad, con la brecha más significativa respecto a sus pares hombres en ese rango de edad. En el extremo opuesto, ciudades intermedias como Yopal, y los municipios del área metropolitana de Bucaramanga presentan los mayores niveles de seguridad percibida, tanto en la ciudad como en el barrio.

Los atracos callejeros y la drogadicción son los problemas de seguridad más reportados en los barrios de todas las regiones del país, seguidos por pandillas y tráfico de drogas. Cúcuta, Cartagena, Bogotá y Cali registran la menor proporción de ciudadanía que se siente segura en sus ciudades. Las ciudades con mayor percepción de inseguridad en la ciudad tienden también a reportar mayor inseguridad en el barrio, lo que sugiere que la sensación de riesgo es transversal y no se limita a los espacios públicos. Reducir la inseguridad requiere estrategias integrales que combinen presencia institucional, prevención del delito y atención a las causas estructurales de la violencia urbana.

 
Sobre la EPC comparada 2025: consolida los resultados de las EPC implementadas y financiadas con recursos propios por cada uno de los 19 Programas de más de 200 socios locales del sector empresarial, la academia, la sociedad civil y los medios de comunicación. Las EPC son implementadas por firmas encuestadoras independientes mediante entrevistas personales cara a cara. Su propósito no es establecer rankings ni clasificaciones jerárquicas entre ciudades, sino revelar patrones de satisfacción y preocupaciones que permitan contrastar experiencias y profundizar en temáticas comunes. Este ejercicio comparado se concibe desde una lógica de delinking (identificación de vinculaciones) y no de ranking (clasificación jerárquica): si bien los datos permiten contrastar percepciones, cada territorio presenta particularidades que hacen única su experiencia urbana. La comparación busca vincular las ciudades para comprender mejor sus dinámicas y aprendizajes.
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Encuesta de Percepción Ciudadana comparada 2025

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Más microempresas y nuevas dinámicas marcan el tejido empresarial de Cartagena

En 2025 aumentó el número de empresas activas en la ciudad. Los registros de la Cámara de Comercio de Cartagena muestran variaciones por tamaño y por sector económico.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

El comportamiento del tejido empresarial está relacionado con la actividad económica de la ciudad. El seguimiento a la creación, permanencia y cierre de empresas permite identificar tendencias y aporta insumos para la toma de decisiones en materia de regulación, trámites y desarrollo productivo.

En 2025, Cartagena registró 34.531 empresas activas, frente a 32.702 en 2024. Esto representa un aumento de 1.829, equivalente a una variación del 5,6%.

Microempresas lideran la expansión del tejido empresarial

En la ciudad, la estructura empresarial mantiene una alta concentración en microempresas. Cerca de nueve de cada diez pertenecen a este segmento, que supera las 30 mil unidades y registró un aumento de 6,2% frente a 2024.

Las pequeñas y medianas alcanzaron 3.403 unidades, mientras que las grandes bajaron a 162. Este comportamiento muestra que la expansión del tejido productivo se explica principalmente por el crecimiento de las unidades de menor tamaño.

El tejido empresarial de Cartagena se concentra en cinco sectores principales: el comercio al por mayor y al por menor reúne la mayor participación, con 10.878 empresas, lo que equivale al 32% del total en 2025. Le siguen alojamiento y servicios de comida, con el 13%, así como actividades profesionales, servicios administrativos y la industria manufacturera, cada una aportando el 8% del total de empresas en la ciudad.  

La creación de nuevas empresas en 2025 estuvo liderada por el sector de suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, con un 26% frente a 2024, seguido de educación, con 13,9% y salud humana, que aumentó en un 11,8%. En contraste, la agricultura y las actividades financieras y de seguros presentaron disminuciones.

En 2025, Cartagena registró una densidad empresarial de 34 empresas por cada mil habitantes, igualando el promedio nacional reportado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

Los datos muestran un aumento en el número de unidades productivas, con una estructura concentrada en microempresas. En este contexto, la prioridad se centra en fortalecer la capacidad del tejido productivo para sostenerse en el tiempo, generar empleo y avanzar hacia una mayor diversificación en la ciudad.

Nota técnica: Las cifras presentadas corresponden a información del Registro Mercantil con corte al 31 de diciembre de 2025, consultada el 2 de enero de 2026. Dado que este sistema se actualiza en tiempo real, los datos pueden presentar variaciones posteriores según la fecha de consulta.

Así se movieron los cartageneros en 2025: cambios en tiempos, medios y niveles de satisfacción

Resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) 2025 de Cartagena Cómo Vamos evidenciaron variaciones en la percepción de los tiempos de viaje, el uso de medios de transporte y la satisfacción de los cartageneros con su movilidad diaria.

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Fotografía: Cortesía El Universal

En 2026, Cartagena Cómo Vamos presentó los resultados de la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 relacionados con la movilidad en la ciudad, los cuales permitieron aproximarse a la experiencia cotidiana de los habitantes en sus desplazamientos.

En este contexto, la encuesta mostró un cambio en la percepción sobre los tiempos de desplazamiento frente a 2024. Ese año, el 48% de los encuestados consideraba que sus trayectos estaban tardando más, mientras que en 2025 esta proporción se redujo a 35%. Por su parte, el 47% indicó que sus tiempos de desplazamiento se mantuvieron igual.

En cuanto a los medios de transporte utilizados, el 39% de los encuestados señaló que utilizó principalmente transporte informal, como mototaxis y carros colectivos. Le siguieron Transcaribe con 20%, los buses corrientes con 12% y la motocicleta de uso particular también con 12%. Estos resultados evidenciaron la participación del transporte informal en la movilidad diaria de la ciudad.

La satisfacción con el medio de transporte habitual en Cartagena disminuyó: en 2024 el 61% de los habitantes se mostró satisfecho, mientras que en 2025 esta proporción fue de 53%. El transporte informal registró un nivel de satisfacción del 55%, mientras que Transcaribe alcanzó el 30%, con un 28% de usuarios que manifestaron insatisfacción. Entre las principales razones mencionadas se encontraron la demora o incertidumbre en las frecuencias del servicio (51%) y la aglomeración de personas (44%).

Cifras destacadas

  • El 35% de los cartageneros considera que sus trayectos tardan más en 2025, frente al 48% en 2024.
  • El 47% señala que sus tiempos de desplazamiento se mantienen igual.
  • El 39% utiliza principalmente transporte informal.
  • La satisfacción con el medio de transporte habitual pasa de 61% en 2024 a 53% en 2025.
  • La demora en las frecuencias (51%) y la aglomeración (44%) son las principales razones de insatisfacción.

Estos resultados permiten identificar aspectos a priorizar para mejorar la percepción de los cartageneros sobre la movilidad de la ciudad, como la experiencia de los usuarios de Transcaribe, las condiciones del servicio y el papel que cumplen los modos de transporte informal en la ciudad.

Educación y empleo en Cartagena: lo que mostraron los datos de percepción ciudadana en 2025

En Cartagena, el 58,5% de los hogares no reporta barreras para acceder a la educación, aunque el 12% señala los costos como principal obstáculo, especialmente en niveles socioeconómicos bajos.

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Fotografía: Cortesía

El programa Cartagena Cómo Vamos analizó los resultados de educación de la Encuesta de Percepción Ciudadana (EPC) 2025, con el fin de identificar condiciones de acceso, barreras y percepciones de los hogares en la ciudad.

La educación incide en las oportunidades de las personas a lo largo de su vida. Por ello, comprender cómo es percibida permite orientar decisiones públicas y reconocer brechas entre distintos grupos poblacionales.

De acuerdo con los resultados, el 58,5% de los hogares en Cartagena no reportó barreras para acceder a la educación. Sin embargo, el 12% señaló los costos económicos como el principal obstáculo. Esta situación se presenta con mayor frecuencia en hogares de nivel socioeconómico bajo (15%), en comparación con los de nivel alto (2%).

Por sexo de quien responde la encuesta, los hogares con informante hombre reportaron en mayor proporción esta barrera (15,2%) frente a los hogares con informante mujer (13,3%). Por su parte, la falta de cupos fue mencionada por el 5% de los hogares.

En cuanto a la percepción sobre la calidad, el desempeño de los docentes registra el mayor nivel de satisfacción, con un 68%. Le siguen los procesos académicos (65%) y los materiales de apoyo para la enseñanza (57%). Estas valoraciones se mantienen en niveles similares entre las tres localidades de la ciudad.

Así se refleja con el empleo

Al relacionar el nivel educativo con la ocupación, los resultados muestran que a medida que aumenta el nivel de formación también lo hace la probabilidad de estar trabajando. Las personas que superan la educación media y acceden a formación técnica, profesional o de posgrado presentan niveles de vinculación laboral de más del 59%.

Estos hallazgos evidencian la relación entre educación y oportunidades en el mercado laboral, así como la importancia de reducir barreras de acceso, especialmente las asociadas a los costos, para ampliar las trayectorias educativas de la población.

Salud en Cartagena: así se han movido los indicadores en lo corrido de 2026

Con corte a la semana epidemiológica 12 de 2026, Cartagena presentó aumentos en tuberculosis y desnutrición infantil, mientras que dengue y mortalidad temprana mostraron disminuciones frente a 2025.

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Fotografía: Cortesía El Universal

El programa Cartagena Cómo Vamos analizó indicadores de salud pública de la ciudad a partir de los boletines del Instituto Nacional de Salud (INS), con información acumulada hasta el 28 de marzo de 2026, en comparación con el mismo periodo de 2025.

El seguimiento a estos indicadores involucra tanto a las autoridades como a la ciudadanía. La consulta oportunidad, la asistencia a controles y las acciones institucionales de vigilancia y atención permiten anticipar riegos, orientar recursos y reducir impactos en la salud de la población.

En los eventos que requieren atención, la tuberculosis registró 124 casos acumulados en 2026, frente a 86 en el mismo periodo de 2025, lo que representa un aumento del 44%. Este evento se presenta con mayor frecuencia en hombres adultos y en poblaciones en condición de pobreza.

La desnutrición aguda en menores de cinco años también mostró un incremento. A la semana 12 de 2026 se reportaron 117 casos, mientras que en el 2025 fueron 49, lo que equivale a un aumento del 139%. Este comportamiento se relaciona con condiciones de acceso a alimentos, ingresos y entorno de los hogares.

En contraste, algunos indicadores presentaron reducciones. Los casos de dengue pasaron de 4.072 en 2025 a 1.978 en 2026, lo que corresponde a una disminución del 51%. Además, para este periodo no se registraron muertes asociadas a este evento. Por su parte, la mortalidad perinatal —que incluye las muertes desde la semana 22 de gestación hasta los primeros 7 días de vida— y la mortalidad neonatal tardía —que corresponde a las muertes entre el día 7 y el día 27 de vida—, al agrupar estos dos eventos, disminuyen de 44 a 29 casos, que equivalen a una reducción del 3%.

Retos para el bienestar de la ciudad

Los resultados muestran que algunos eventos de salud se vuelven retos para la ciudad y necesitan mayor atención:, la tuberculosis y la desnutrición requieren respuesta intersectorial que involucren seguimiento territorial, mejorar la detección oportuna y la información para la toma de decisiones.

La salud es la base sobre la que se construye la calidad de vida, por eso la evolución de estos indicadores permite entender mejor las condiciones de vida y orientar acciones en el corto y mediano plazo.

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