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¿Qué explica la reducción de la pobreza monetaria en Cartagena?

Boletín del Instituto IDEEAS de la Universidad Tecnológica de Bolívar (UTB) y Cartagena Cómo Vamos analiza el papel de los ingresos laborales, las rentas no laborales y la protección social entre 2024 y 2025.

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Fotografía: Cartagena Cómo Vamos

De acuerdo con el DANE, entre 2024 y 2025 la pobreza monetaria moderada en Cartagena pasó de 41,1% a 34,6%, una reducción de 6,5 puntos porcentuales. La pobreza extrema pasó de 13,2% a 9,3%, 3,9 puntos menos.

De acuerdo con el DANE, entre 2024 y 2025 la pobreza monetaria moderada en Cartagena pasó de 41,1% a 34,6%, una reducción de 6,5 puntos porcentuales. La pobreza extrema pasó de 13,2% a 9,3%, 3,9 puntos menos. En las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas, la pobreza moderada pasó de 24,0% a 20,6% (−3,4 puntos) y la extrema, de 5,9% a 4,7% (−1,2 puntos). Aun así, Cartagena sigue por encima del promedio de esas ciudades.

El crecimiento de los ingresos laborales y los cambios en la distribución de los ingresos fueron factores clave en la reducción de la pobreza monetaria en Cartagena entre 2024 y 2025. Así lo señala un estudio del Instituto IDEEAS de la UTB y Cartagena Cómo Vamos, que analiza los factores asociados a esta variación y el papel de las fuentes de ingreso de los hogares

De acuerdo con el DANE, entre las personas del 20% de menores ingresos, el ingreso laboral por persona creció 24,7% (descontado el aumento de la línea de pobreza). En ese grupo, la tasa de ocupación aumentó cuatro puntos porcentuales y el desempleo disminuyó cuatro puntos porcentuales. La mejora combinó mayores ingresos de quienes ya trabajaban y más personas ocupadas.

Las ayudas institucionales (como Renta Ciudadana, Colombia Mayor, Jóvenes en Acción o la Devolución del IVA) tuvieron un aporte menor. De acuerdo con el ejercicio contrafactual del DANE, sin estas ayudas la pobreza monetaria de Cartagena en 2025 habría sido de 35,4%, frente al 34,6% registrado: un aporte de 0,8 puntos porcentuales, incluso menor que el de 2024 (0,9 puntos). La proporción de hogares que recibieron subsidios estatales bajó de 26,0% a 20,7%. El ejercicio muestra que las ayudas institucionales contribuyeron a reducir la pobreza monetaria, aunque su aporte estimado fue menor que el asociado a los ingresos laborales y la redistribución del ingreso.

Desde el Instituto IDEEAS de la UTB, el análisis conjunto busca profundizar en los factores asociados a los cambios en la pobreza y en las condiciones económicas y sociales de los hogares.

La descomposición oficial del DANE indica que la pobreza no bajó solo porque aumentó el ingreso, sino sobre todo porque los ingresos de los hogares de menores recursos crecieron más rápido que los del resto. De los 6,44 puntos porcentuales de reducción en la pobreza moderada, el crecimiento del ingreso medio explica 3,37 puntos y la redistribución del ingreso, 4,87 puntos. El aumento de la línea de pobreza (4,6%) actuó en sentido contrario, con 1,80 puntos.

El ingreso del 10% más pobre de la población creció 34,8% una vez descontado el aumento de la línea de pobreza (40,9% en términos nominales).

Esta cifra debe leerse con cautela: la participación del ingreso imputado por el DANE dentro del ingreso total pasó de 13,4% en 2024 a 2,0% en 2025, lo que puede influir en la magnitud del cambio.

Este boletín muestra el valor de unir capacidades institucionales y conocimiento académico para analizar fenómenos complejos como la pobreza. Los datos permiten examinar los factores asociados a los cambios en este indicador, así como las condiciones laborales, económicas y sociales que persisten”, señala Aaron Espinosa, director del Área de Sociedad de la Escuela de Negocios, Leyes y Sociedad de la UTB.

En el mismo periodo, el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad en la distribución del ingreso, pasó de 0,525 a 0,486, la mayor reducción entre las 23 ciudades capitales. De acuerdo con el procesamiento propio del microdato del DANE, el ingreso del cartagenero típico creció 15,5%, casi el doble que el ingreso promedio de la ciudad, que subió 7,6%; lo que es consistente con un ritmo mayor de crecimiento de los ingresos medios sobre el conjunto de la población.

Las pensiones y jubilaciones ampliaron su cobertura de 11,4% a 13,1% de los hogares, y las ayudas de otros hogares y remesas, de 23,5% a 25,5%. Sin embargo, las pensiones llegan sobre todo a hogares que ya estaban por encima de la línea de pobreza, por lo que explican el crecimiento del ingreso no laboral agregado más que la salida de la pobreza de los hogares de menores ingresos. Para estos últimos, las ayudas de otros hogares y las remesas tienden a ser más relevantes.

La informalidad laboral, medida por la no cotización a pensión, pasó de 55,5% en 2024 a 56,7% en 2025. El ingreso laboral creció a un ritmo similar entre trabajadores formales e informales: 12,4% y 12,5% en términos nominales (7,5% y 7,6%, una vez descontado el aumento de la línea de pobreza).

En el 20% de menores ingresos, el número de ocupados en construcción creció 45,0% y en industria manufacturera, 31,5%. En ese grupo, el trabajo por cuenta propia representó el 86,4% de los ocupados. Estas cifras permiten examinar la relación entre el aumento de los ingresos y las condiciones laborales de la población de menores recursos.

La reducción de la pobreza no fue igual para todos los grupos. En 2025, la pobreza monetaria moderada fue de 36,3% entre las mujeres (frente a 42,2% en 2024) y de 33,1% entre los hombres (frente a 40,2%). En pobreza extrema, las cifras fueron 10,1% para las mujeres y 8,4% para los hombres.

Por edad, el 48,3% de los menores de 15 años estaba en pobreza moderada, el doble del 24% registrado entre los mayores de 60 años. En pobreza extrema, las cifras fueron 15% y 7%, respectivamente.

Por pertenencia étnica, la pobreza moderada entre la población afrodescendiente pasó de 41,7% a 39,8%, y entre quienes no reportan pertenencia étnica, de 41,1% a 33,5%. Estas comparaciones deben leerse con cautela: la población que se declara afrodescendiente pasó de 128.367 a 181.844 personas (+41,7%), mientras la población total creció 0,8%, por lo que la variación también recoge un cambio en la autoidentificación.

Para Eliana Salas, directora de Cartagena Cómo Vamos, estos resultados muestran la importancia de contar con datos que permitan comprender los cambios en las condiciones económicas de los hogares e identificar las diferencias que persisten en la ciudad.

Analizar la pobreza a partir de los datos nos permite comprender mejor qué está pasando con los ingresos de los hogares, qué factores explican los cambios y cuáles brechas siguen presentes en Cartagena. Generar esta información es fundamental para enriquecer la conversación de ciudad y contar con elementos que contribuyan a la toma de decisiones.

Los resultados muestran que la reducción de la pobreza estuvo asociada al crecimiento de los ingresos laborales y a cambios en su distribución, mientras persisten diferencias entre grupos de población y retos relacionados con la informalidad. Estos hallazgos aportan elementos para continuar examinando la evolución de los ingresos, el empleo y las condiciones de vida en Cartagena.

Cápsula informativa Cartagena Cómo Vamos Leer más
Infografía Mercado Laboral Cartagena Cómo Vamos Leer más

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