Siete retos para fortalecer el sistema de justicia y las instituciones locales
Promover la justicia abierta y moderna es uno de los principales desafíos que propone este informe, evocando los principios de transparencia, participación, rendición de cuentas e innovación para el fortalecimiento de la justicia local.
El jueves 24 de junio se realizó el lanzamiento del informe Justicia Cómo Vamos, una iniciativa de la Fundación Bolívar Davivienda, Fundación Corona, Red de Ciudades Cómo Vamos y la Corporación Excelencia en la Justicia (CEJ), que tiene como propósito monitorear y hacer seguimiento al conocimiento, acceso y calidad de la justicia en las ciudades de Colombia para conocer el estado actual del sistema de justicia local y contribuir a una mejor toma de decisiones.
Una de las principales preocupaciones del país es la situación de la justicia, teniendo en cuenta la importancia que representa para el desarrollo sostenible de la sociedad y para la resolución de conflictos, además de su labor esencial de protección integral de los derechos.
Por ello, el acceso a la justicia es uno de los derechos fundamentales para el desarrollo de la ciudadanía, y también se encuentra enmarcado dentro de las principales prioridades de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas. Su fortalecimiento debe permitir un acceso equitativo, eficiente, eficaz y oportuno para todos los ciudadanos y ciudadanas.
Es así como nace el proyecto Justicia Cómo Vamos, el cual realiza un diagnóstico sobre el conocimiento, acceso, calidad y percepción general de la ciudadanía respecto al funcionamiento de la justicia en 17 ciudades de Colombia. El estudio busca ser un insumo que permita conocer aspectos críticos para acercar la justicia a los ciudadanos en el marco de un Estado de derecho, y contribuir al fortalecimiento de la planeación, gestión y financiación del sistema de justicia a nivel local.
Las ciudades pertenecientes a la Red Cómo Vamos que hicieron parte de este informe entre los años 2018 y 2019 a través de un análisis combinado entre datos oficiales e indicadores de percepción ciudadana fueron Armenia, Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Buenaventura, Cali, Cartagena, Chía, Ibagué, Manizales, Medellín, Montería, Pereira, Piedecuesta, Socorro, Yumbo y Zipaquirá.
Principales resultados
La falta de confianza y la ineficiencia del sistema son una de las principales razones por las cuales las personas no acuden a la justicia para resolver sus conflictos. De acuerdo con la encuesta de percepción ciudadana, el 43% de los encuestados piensa que la gente no acude en todas las ocasiones al sistema de justicia al considerarlo lento, además 3 de cada 10 ciudadanos consideran que la ciudadanía no acude al sistema de justicia debido a que no hay confianza en las entidades.
El desconocimiento de las diferentes entidades que componen el sistema de resolución de conflictos a nivel local influye en el debido acceso a la justicia por parte de los ciudadanos. En promedio, del 42% al 53% de los ciudadanos no conoce los centros de conciliación o los conciliadores en equidad; del 14% al 26% de los encuestados no conoce las comisarías de familia, juzgados, fiscalía o las inspecciones de policía.
La cantidad y calidad de la infraestructura física es uno de los principales retos que enfrentan las entidades de la justicia local, lo cual influye y afecta la calidad del servicio y la percepción de los ciudadanos. En muchas de las ciudades estudiadas se evidenció deficiencias en la infraestructura física para la prestación de los servicios que se manifiestan en espacios reducidos o insuficiente número de puestos de trabajo. El hacinamiento carcelario es el principal obstáculo para la resocialización de los internos que, aunado a la carente prestación de servicios esenciales dentro de los establecimientos carcelarios, configuran un detonante para fenómenos como la reincidencia.
En la mayoría de las ciudades se manifestaron dificultades operativas por la falta de personal de planta, las limitaciones del recurso humano de apoyo asignado y la excesiva rotación del personal. De las 17 ciudades y municipios de la Red Cómo Vamos que fueron examinadas, las comisarías de familia cuentan mínimo con un comisario(a), un trabajador(a) social y un psicólogo(a); en algunas de ellas este personal no es fijo y no presta sus servicios de manera continua durante todo el año, siendo insuficiente para la carga de trabajo existente.
Las entidades de justicia a nivel local son apéndices de las alcaldías, pero reciben poca priorización y recursos financieros para su funcionamiento, aun cuando son parte integral de la estructura administrativa local. En la mayoría de las ciudades analizadas, las comisarías de familia no están incorporadas en el Plan Operativo Anual de Inversiones (POAI) o en el presupuesto del municipio, careciendo de un rubro que permita un efectivo funcionamiento de estas. Por otro lado, un número reducido de municipios señaló que hubo un presupuesto para las inspecciones de policía, aunque algunos especificaron que fue un presupuesto compartido, destinado también para las casas de justicia y las comisarías de familia.
El sistema de justicia presenta dificultades de articulación, entre las entidades a nivel local y las instituciones de orden nacional, lo cual afecta la prestación de un servicio eficaz y de calidad. Con relación a las comisarías de familia, se evidencia una desarticulación interinstitucional con Policía Nacional, Fiscalía e ICBF, dado que carecen de acceso permanente a la base de datos del Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA), operado por la Fiscalía, lo cual dificulta el trámite de las denuncias.
Se evidencian retos en el uso de recursos tecnológicos que no sólo afecta el acceso a la información de la gestión de las entidades locales, sino que presenta limitaciones para una prestación más eficaz y ágil de la justicia. En las instituciones del sistema de justicia a nivel local, se evidencia la falta de herramientas tecnológicas que les permitan prestar sus servicios con mayor eficiencia, eficacia y calidad. De igual forma, la carencia de recurso humano impide que dichas entidades tengan un contacto más efectivo y permanente con el ciudadano, lo que genera la imposibilidad de ejercer control sobre los procesos que se adelantan en cada una de las instituciones (rendición de cuentas).
Revive la transmisión de #JusticiaCómoVamos aquí
Participa en nuestro taller #LaCartagenaDeHoy
Abrimos inscripciones para participar en el taller digital #LaCartagenaDeHoy, un espacio para conocer cómo va la calidad de vida en Cartagena y reflexionar sobre nuestro compromiso como ciudadanos. El primero se realizará el miércoles 7 de julio, a partir de las 10 de la mañana, para apartar tu cupo inscríbete en el formulario que se encuentra a continuación.
El taller tiene una duración de 2 horas, los participantes deberán conectarse preferiblemente desde un computador, en caso de hacerlo desde otro dispositivo, es necesario tener instaladas las aplicaciones de Google Meet y Jamboard, disponible para sistemas operativos Android y iOS.
Las personas que participen en el taller y que mantengan su cámara encendida, recibirán constancia de asistencia, expedida por Cartagena Cómo Vamos.
Educación en pandemia
¿Cuándo deberían los niños, niñas y jóvenes volver a clases presenciales? ¿Estamos listo para el retorno a las aulas? Estas son algunas de las preguntas que surgen luego de un año y tres meses de que la Organización Mundial de la Salud declarara pandemia el COVID-19, situación que obligó a cambiar la cotidianidad que conocíamos.
Desde el año 2005, cuando nació la iniciativa Cómo Vamos en la ciudad, el programa ha sido enfático en alertar sobre las debilidades del sistema educativo de Cartagena, tanto en la calidad, como en su cobertura y la percepción de los ciudadanos respecto la educación que reciben los niños y niñas en los colegios públicos y privados. Situación que se agrava con la llegada de la pandemia en 2020, llevando a cerrar las instituciones educativa y a explorar la virtualidad para impartir la educación.
De acuerdo con el Informe de Calidad de Vida especial COVID -19 (ver aquí), en los últimos años, el aumento de la matrícula oficial no responde a esfuerzos del Distrito por vincular a más niños, niñas y jóvenes cartageneros, sino a la migración de venezolanos a la ciudad, por lo que se hace necesario implementar estrategias efectivas para aumentar la población local dentro del sistema educativo.
Durante el primer semestre del 2020, en Cartagena habían 234.813, estudiantes vinculados al sistema educativo, 2.980 más que en junio del 2019. Sin embargo, se redujo la cantidad de niños y niñas en los niveles de preescolar inscritos en los colegios del Distrito, pasando de 22.500 en junio del 2019 a 21.500 en ese mismo mes del 2020.
La crisis sanitaria, económica y social por Codiv-19, aumenta el riesgo de abandono del sistema escolar dados las limitaciones de conectividad en algunas zonas de la ciudad.
Solo el 41% los estudiantes tienen acceso a algún dispositivo tecnológico (computados, tablet o smartphone), sin garantizar el uso exclusivo de este para la actividad educativa; y solo el 20% tiene conexión a internet (fijo o datos móviles), lo anterior se traduce en barreras al acceso a la educación.
Por otra parte, en la última década, alrededor del 80% de los niños, niñas y jóvenes cursan el grado que les corresponde por su edad. Los niveles con las tasas más bajas siguen siendo preescolar (71%) y media (55%), reflejo de un sistema deficiente.
En 2019, la tasa de deserción aumentó en los niveles de preescolar, primaria y secundaria. En general, el 4% de los estudiantes de instituciones educativas oficiales, no terminaron el año escolar. Además, las tasas de deserción más altas se concentran en la zona rural y la localidad de la Virgen y Turística, zonas enmarcadas por carencias en calidad de vida, agravadas por la crisis a raíz del COVID-19, lo que aumenta el riesgo de abandono del sistema escolar.
Lo anterior, sumado a que en 2019, 1 de cada 5 estudiantes que reprobaba no se reintegraba al proceso educativo. En el grado 11, esta proporción aumenta a 8 de cada 10, casi dos estudiantes más que en 2018.
¿Qué opinan en Cartagena de la educación durante la pandemia?
En primer lugar, en promedio el 50 de los encuestados en las tres mediciones de #miVozmiCiudad estaban insatisfechos con la educación recibida por los niños, niñas y jóvenes de su hogar durante la pandemia. Principalmente por que la enseñanza virtual no ha sido de calidad, falta de equipos tecnológicos o porque no tienen servicio de internet.
El 47% de los encuestados que tenían niños o jóvenes estudiando en el hogar, aseguró que habían tenido contacto esporádico con los docentes durante la pandemia, mientras que solo un 22% interactuó a diario con ellos.
Las diferencias en la opinión de los encuestados por nivel socioeconómico dejan ver una marcada brecha, mientras que el 42% de los encuestados en viviendas de estrato alto manifestó que los estudiantes de su hogar tenían contacto diario con los docentes durante la pandemia, en los estratos bajos este porcentaje era del 20%, lo anterior podría explicarse a debido a que las familias en estratos socioeconómicos altos matriculan a sus niños en instituciones educativas privadas y los estratos bajos en colegios oficiales.
Los resultados que arrojó #miVozmiCiudad en febrero del 2021, sobre el regreso a clases indica que, el 33% de los encuestados aseguró que no se debían volver el primer semestre de este año, el 22% que lo más pronto posible, el 20% cuando esté vacunada la población de mayor riesgo, es decir, los trabajadores de la salud y los adultos mayores de 80 años y finalmente un 14% cuando ellos y las personas de su hogar estén vacunados.
Invitación
Esta semana participa con nosotros enPrende el foco por Cartagena, un espacio para hablar sobre la educación y la conectividad en la ciudad. No te lo pierdas, este miércoles a partir de las 5:00 p.m. a través de Facebook Live en la cuenta del periódico El Universal.
¿Qué opinan en la Isla de Barú sobre su calidad de vida?
Resultados encuesta #miVozmiCiudad
Desde el año 2019, el programa Cartagena Cómo Vamos junto con las Fundaciones Santo Domingo, Puerto Bahía y Hernán Echeverría Olózaga se unieron para hacer seguimiento a la calidad de vida de los corregimientos de Ararca, Santa Ana y Barú, copilando información que permita conocer cómo va la salud, la educación, el empleo, la seguridad, entre otros temas.
En el 2020. con la llegada de la pandemia, diseñamos una encuesta llama #miVozmiCiudad, que consultó a 642 personas mayores de edad en los tres corregimientos de la isla de Barú, distribuidas en tres fases que permite conocer la opinión de la ciudadanía en tiempos de profundos cambios.
Esta medición es un insumo para las comunidades, organizaciones que trabajan en los corregimientos y el gobierno en la toma decisiones durante pandemia, que permite conocer cómo se afectó la calidad de vida de los habitantes de la isla y evidenciar las brechas que tiene con la ciudad en general.
A continuación, revisaremos algunos de los principales resultados que nos dejó esta medición.
Optimismo
Aumentó el optimismo en Cartagena y Barú. El 49% de los encuestados en Barú, afirmó que las cosas iban por buen camino. Esto después de una reducción de 2 puntos porcentuales en el periodo de noviembre del 2020, cuando se ubicó el optimismo en un 38%.
El 62% de los encuestados de Ararca se mostraron optimistas, resultado mayor a los registrados en Santa Ana y Barú, que fueron del 50% y el 39% respectivamente.
Situación económica
Con la reapertura del turismo insular, se evidenció en la Isla un aumento en la satisfacción con las medidas de reactivación económicas implementadas, que en noviembre 2020 estaba en un 24%, mientras que en febrero de este año alcanzó el 54% de la satisfacción.
Con relación al empleo, en la isla, el 72% de las personas consultadas aseguró que ellos o algún miembro de su familia había perdido el empleo por la pandemia. Siendo Barú el corregimiento más afectado con el 79%.
Aun con la reactivación económica la recuperación del empleo ha sido lenta, solo un 17% de los encuestados volvió a su antiguo empleo y el 6% encontró uno nuevo.
A pesar de la ligera recuperación en los ingresos de los encuestados en la Isla, la situación sigue siendo crítica, el 61% asegura que no alcanzan para cubrir los gastos mínimos.
Además, el 51% de los encuestados de la Isla dijo que se consideraba pobre y el 29% asegura que ellos o algún miembro del hogar pasó hambre por falta de recursos. Aun así, disminuyó ligeramente la autopercepción de pobreza en Barú, en Cartagena, por el contrario, este porcentaje aumentó, pasando del 44% al 53%.
Ingresa aquí para leer: Lo que opinan en Cartagena luego de un año de pandemia.
Salud
Aumentó el porcentaje de personas que requieren servicios de salud tanto en Cartagena como en Barú. El 64% de las personas encuestadas en la isla requirió servicios de salud, mientras que en Cartagena el porcentaje alcanza el 88%.
Mientras que en Cartagena viene en aumento la satisfacción con los servicios de salud. En Barú, ha crecido la insatisfacción, pasando de 44% durante el mes de julio del 2020, a un 48% en febrero del 2021.
Pese a lo anterior, un 54% de los encuestados en los corregimientos de Ararca, Santa Ana y Barú estaba dispuesto a vacunarse contra el COVID-19. Las personas que no se vacunarían, justifican su respuesta porque no tienen suficiente información sobre la vacuna o porque considera que tiene efectos adversos.
Educación
Solo 44% de los encuestados en la isla de Barú estaba satisfecho con la educación que reciben los niños y jóvenes del hogar. Principalmente porque la enseñanza virtual no ha sido de calidad y por la falta de servicio de internet para conectarse a las clases remotas.
Además, el 66% de los encuestados aseguran que los estudiantes en su hogar solo tenían contacto con los docentes máximo 2 veces por semana.
Al preguntar por ¿cuándo deberían regresar los estudiantes a clases presenciales? La respuesta fue lo antes posible, lo que evidencia la necesidad de volver, por las limitaciones que tienen los estudiantes para recibir educación durante la pandemia.
Resultados Índice de Ciudades Universitarias
El pasado jueves 3 de junio se presentó los resultados de la tercera versión del Índice de Ciudades Universitarias- ICU, una iniciativa de la Fundación Lúker y la Red de Ciudades Cómo Vamos el cual propone una mirada integral al concepto de “ciudad universitaria”.
¿Qué es el ICU?
El Índice de Ciudades Universitarias, es una herramienta que permite analizar y evaluar las condiciones que ofrece las ciudades colombianas a los estudiantes universitarios. Combina 5 dimensiones de análisis: calidad de la educación superior, el ambiente universitario, el costo de vida, la calidad de vida en las ciudades y la empleabilidad de los egresados.
Las ciudades que participan en la actual versión del ICU son: Armenia, Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Cúcuta, Pereira, Manizales, Medellín, Ibagué, Montería, Quibdó y Santa Marta.
¿Qué no es el ICU?
El Índice de Ciudades Universitarias no se trata de un ranking comparativo de Instituciones de Educación Superior en materia de calidad, ni de un diagnóstico de la educación superior en el país. Más bien, es una herramienta de análisis y reflexión sobre las dimensiones anteriormente mencionadas.
¿Cómo se mide?
Para la elaboración del ICU se parte de un modelo conceptual basado en cinco dimensiones clave para considerar a una ciudad “ciudad universitaria”.
En una escala del 0 a 100 donde a mayores puntajes existen mejores condiciones para los estudiantes universitarios.
Para construir el ICU se elabora un promedio ponderado de cinco índices correspondientes a cada una de las dimensiones del modelo conceptual. Para cada una de las dimensiones se construyó un índice particular así: Calidad de la Educación Superior 25%, Ambiente Universitario 20%, Costo de Vida 20%, Calidad de Vida 10%, Empleabilidad de los Egresados 25%.
Resultados generales
Para el año 2019, las ciudades con los mejores resultados en el ICU fueron; Manizales, Medellín, Pereira, Barranquilla, Bucaramanga y Cali, respectivamente. Por otro lado, las ciudades que ofrecen las condiciones menos favorables para los estudiantes son Cúcuta, Armenia y Quibdó. Este grupo presenta problemas ligados a la calidad de la educación superior, el ambiente universitario y la empleabilidad de los egresados.
De las 14 ciudades analizadas en esta tercera entrega, 8 presentaron mejoras entre 2014 y 2019. Se destacan Cali, Pereira, Barranquilla y Quibdó. Las únicas ciudades que presentaron un retroceso relevante durante dicho periodo fueron Santa Marta y Armenia. Medellín, Bucaramanga y Bogotá tuvieron ligeros retrocesos, pero inferiores a 2 puntos porcentuales.
Resultados para Cartagena
Cartagena obtuvo en 2019 un ICU de 46.30 puntos, más de 7 puntos por debajo del promedio nacional, ocupando así el noveno lugar en un ranking de 14 ciudades de la Red Cómo Vamos que se incluyeron en el análisis.
Si se comparan los resultados de 2019 con 2018, el ICU en Cartagena aumentó 5,12 puntos. Esto se puede explicar principalmente por las mejoras en las dimensiones de Calidad de Vida y Empleabilidad de los Egresados donde aún se mantiene resultados intermedios, mientras que, el Costo Vida, presenta una desventaja relativa por los costos de la alimentación y el transporte.
A pesar de estas mejoras, los resultados de 2019 indican que aún quedan retos por vencer con relación a las condiciones universitarias de la ciudad. Es importante que, desde la Administración local y departamental, la academia y el sector privado, se empiecen a ejecutar estrategias integrales y articuladas, en aras de mejorar las condiciones de la educación superior de Cartagena.
Ficha para Cartagena
Nueva versión de Índice de Ciudades Universitarias
- El ICU 2019 ofrece un panorama claro y valioso para la comprensión del contexto de la educación superior en las ciudades del país, previo a los impactos que ha traído la pandemia del COVID-19 a partir del año 2020.
- De las 14 ciudades analizadas en esta 3era entrega, 9 ciudades presentaron mejoras entre 2014 y 2019, donde se destacan Cali, Pereira, Barranquilla y Quibdó.
- El ICU demuestra una importante mejoría en sus componentes de “calidad de la educación superior” y la “calidad de vida”, y un retroceso en el componente de “empleabilidad”, pasando de 52,3 (2014) a 47,4 (2019).
Este jueves 3 de junio se presentarán los resultados de la 3era versión del Índice Cómo Vamos de Ciudades Universitarias- ICU, a través del Facebook Live de la Red de Ciudades Cómo Vamos, a partir 10:00 de la mañana.
El ICU, hace un análisis de las condiciones que ofrecen las ciudades colombianas a los estudiantes universitarios durante el periodo 2014-2019. Si bien existen múltiples indicadores que miden la calidad de la educación superior, estos se centran en evaluar las instituciones educativas y no se involucran en la medición del concepto de ‘ciudad universitaria’.
El ICU propone una mirada integral al concepto de “ciudad universitaria”, combinando la medición de diferentes dimensiones para evaluar el bienestar del estudiante universitario y la calidad de servicios y bienes que le ofrece la ciudad. Las cinco dimensiones que analiza son calidad de la educación superior, el ambiente universitario, el costo de vida, la calidad de vida en las ciudades y la empleabilidad de los egresados.
Esta tercera entrega del ICU amplía su alcance a las 14 ciudades capitales que hacen parte de la Red Cómo Vamos. Estas ciudades son: Armenia, Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Cúcuta, Pereira, Manizales, Medellín, Ibagué, Montería, Quibdó y Santa Marta.






